Residencia

Atrapada entre recuerdos  y un presente vacío, miraba pasar el tiempo sobre reflejos extraños. Cierto que en su retiro dorado no le faltaban atenciones. Ni siquiera aquella ortopedia de metal, especialmente diseñada para facilitar su supervivencia, carecía de los cuidados necesarios. Y cierto también que la vida la rodeaba. Tantas risas jóvenes, tanta actividad, tantos libros, tantas fotos y amores… Pero su gastado corazón añoraba otros rostros, otros sonidos: rumores de huelgas, el penetrante reloj de las sirenas, aquellas máquinas ensordecedoras y los pasos gastados de tanto correr para llegar a la hora en punto, el hollín y el humo sobrellevados con orgullo de pobre, el áspero alcohol que calienta pero mata, la vida… esa otra vida que, aunque era más derrota que vida, estaba llena, fuerte, con ganas de seguir y de engañar al fracaso, a todos los fracasos, el de vivir, el de trabajar solo para comer, el de sentir y también el de soñar… ¿cómo explicar que entre tanta tranquilidad y perfección de catálogo se aburría mortalmente?

© Hebe Prado 2017

Hebe Prado

By | 2017-08-28T13:28:41+00:00 14/08/2017|cafecuento exprés|0 Comments

Leave A Comment

Cafecuento ediciones utiliza cookies para que mejorar la experiencia de usuario. Al seguir navegando se está aceptando el uso de dichas cookies y de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies