Y para finalizar, la vidente le dijo que en alguna perdida y olvidada (por lo lejana) vida había sido una antigua reina que se marchó del mundo con unas cuantas cuentas por saldar, y que, tal vez, la situación por la que estaba pasando significaba que aún estaba a tiempo de…

Su educación de colegio caro disimuló, como pudo (y bastante mal), el desprecio que le produjo semejante revelación (por lo burdamente inaceptable), sacó los dos billetes de mala gana y salió pifiando su rabia, su desencanto, sus porquéyo y sus porquésemeocurriríaamívenir. Pero necesitaba conocer de antemano los resultados de aquella prueba (demasiadas decisiones que tomar) tanto como averiguar las limitaciones que le impondrían a su futuro (¿le quedaba?), si se recuperaría o no… Lo único que no necesitaba, deseaba, esperaba, buscaba, era que le contaran toscos cuentos de brujas y espíritus malditos.

Al cabo de un tiempo, las previsiones de la prueba de la que la vidente no quiso hablar se cumplieron, y cuando ya se había despedido de su cuerpo y empezaba a encontrarse con los desconocidos habitantes de su nuevo mundo, le sorprendió descubrir que, por el contrario, ellos, ellas, casi todos aquellos seres que no significaban nada para ella, sí que la conocían. Algunos, la saludaban con respeto, otros, con una reverencia, otros…

© Hebe Prado 2014