Los lectores. El librero. El barman. El camarero, los músicos. El perro guía. El autor. El sueño. Los amigos. El alcohol. Los cócteles. Cole Porter. Las chicas. El solitario. Las miradas. La gente del barrio. El trabajo. Las ventas. La fiesta terminó. Pero hasta que no se marchó el último cliente, lector o adicto, nadie vio el cuerpo con la cabeza aplastada bajo la caja de libros.

© Hebe Prado 2016