—Mi mundo es un mundo de silencios, de rumores que se tiñen de ausencias mientras dibujan la suave lentitud de la mañana.

—Mi mundo despierta implacable, feroz, aunque a veces, también esconde algo de música.

—El mío es un mundo quieto, aturdido por ruidos que no existen, empolvado de horas que se escapan sin miedo, cansado de esperas, de caminos, de sueños sin destino…

—El mío agota el tiempo, lo retuerce, no espera. No conoce la derrota.

—¿Encontraremos un territorio común donde existir sin devorarnos, allí donde una mirada puede hablar mil horas y una sonrisa detener la vida?

—No lo creo. Pero si podemos hablar… ¿qué importa?

© Hebe Prado 2019

Poble Nou, Barcelona. Hebe Prado